Más allá de los libros

En el Día del Lector, desde Babilonia decidimos hacer una entrevista y encuentro especial con lectoras. Las que integran grupos, las que administran páginas de Facebook, las que se definen como “adictas” a los libros. Ellas, que en muchos casos ingresaron al universo literario de la mano del romántico, hoy bucean en otros géneros, nuevas narrativas y autores o autoras desconocidas.

Hicieron de un acto individual y solitario una experiencia colectiva. En sus grupos los libros se transforman en sinónimo de amistad.

 

 

 

 

Cae la tarde del miércoles. La cita es en un departamento de Nueva Córdoba y lo primero que cada una va comentando a medida que llega es sobre lo complicado que está el tránsito. Mientras esperamos a todas las entrevistadas compartimos café, gaseosa y algunas cosas ricas que nos llevan a charlar de mil cosas. De pronto el tema que nos convoca se impone: los libros.

 

Desde Babilonia Literaria consideramos que la mejor manera de celebrar el Día del Lector es compartir un espacio con quienes están unidos por esa misma pasión. Así, en la mesa reunimos a algunas referentes locales como a Stefi Cabello y Lourdes García (ambas de la página Adictos a la lectura Córdoba), Elu Ferrero y Cintia Lecler (de Spoileame ésta libros), y a Susana Gigena y Laura Chagardoy (del grupo de lectura Spa Literario). Los encuentros reales y los espacios virtuales atraviesan estos vínculos que se construyen alrededor de autores y libros. La mayoría comenzó de la mano del género romántico (en especial con Florencia Bonelli), pero hoy recorren todos los géneros, disfrutan de descubrir nuevas narrativas y escritores y están siempre a la búsqueda de algo que las sorprenda.

Todas coinciden en algo: leer les cambió la vida.

 

Los primeros pasos de un lector  

 

 

La mayoría comenzó a leer desde pequeña. Los textos escolares, las revistas (para niños o adultos) y cuanto texto hallaban en su casa eran bienvenidos para saciar esa voracidad lectora que ya se hacía sentir.

 

“A los 13 años una profesora del secundario nos hizo elegir un libro. Yo elegí ‘Los ojos del perro siberiano’. Era cortito, lo empecé a leer un viernes, seguí todo el sábado y lo terminé el domingo…. Actualmente lo tengo de cabecera, tiene las hojas amarillentas y siempre lo releo. ¡Me encanta!”, narra Elu Ferrero, relato al que se suma Laura Chagardoy con sus primeros acercamientos a los libros: “Yo también leo desde chica. Aprendí muy rápido a leer, recuerdo que me compraban los libros de lectura y los terminaba antes de finalizar el año”.

 

Stefi Cabello es otra de las que aprendió a leer muy pronto aunque aclara que el libro que leyó a conciencia fue “Mi planta de naranja lima”. “Lloré como una condenada” dice y en la mesa todas asienten, tal vez porque para muchas generaciones fue el autor José Mauro de Vasconcelos quien nos hizo descubrir que había otras infancias vulnerables, que no siempre los finales eran felices.

 

Lourdes García y Susana Gigena cuentan que desde que comenzaron a trabajar -siendo ellas muy jóvenes- siempre reservaron algo de sus sueldos para comprar libros. “Yo llevo un libro en la cartera siempre, sea digital o papel”, explica Susana. Frente a eso, Lourdes confiesa: “Disfruto más comprándome libros que ropa”.

 

Para Cintia Lecler la lectura fue una ventana para mirar su propia historia personal. “Mi inicio en la lectura fue cuando estaba en el secundario. Me dieron para leer ‘El Alquimista’ y yo justo estaba con la separación de mis papás. Sentía que la historia y todos los cambios por los que atravesaba el personaje tenían que ver con lo que me estaba pasando a mí”.

 

Pero si se trata de libros o autores que nos marcaron en la juventud y en la adultez, hay algunos nombres que se imponen. Stefi Cabello y Lourdes García no dudan en nombrar a Flor (así, a secas). Porque Bonelli para sus seguidoras de toda la vida es simplemente “Flor”. De hecho, Stefi muestra con orgullo su tatuaje: la frase “Quis tu ipse sis memento” del libro “Me llaman Artemio Furia”. Lourdes dice que también la lleva impresa en la piel, más específicamente en su espalda. “Somos unas siete mujeres que decidimos tatuarnos esa frase” explica Stefi.

 

Elu Ferrero cuenta que uno de los libros que más la movilizó en los últimos tiempos fue “#UnaLucrecia” de Mariela Giménez, mientras que Laura Chagardoy instala como sus grandes favoritos a “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez y “La casa de los espíritus” de Isabel Allende.

Susana desde el inicio de la charla repite una y otra vez que la saga Forastera de Diana Gabaldon es su preferida.

 

De lo individual a lo colectivo

 

 

En las Fan Page de los grupos de lectura la actividad es constante. Saludos a la mañana y a la noche, mensajes para celebrar el cumpleaños de algunas de sus integrantes, recomendaciones, novedades, entrevistas, comentarios…. Pero esa virtualidad fue más allá y con el tiempo dio lugar a los encuentros cara a cara, a vínculos que han superado las distancias, a verdaderas amistades que han quedado entrelazadas por el hechizo de los libros.

 

En el caso del grupo Spa Literario, las reuniones se realizan una vez al mes con la consigna de debatir un libro que todas sus integrantes leyeron en ese periodo. Pero los encuentros exceden lo literario y cada tanto salidas, viajes y momentos recreativos marcan una agenda que afianza estos vínculos.

 

En Adictos o Spoileame ocurre algo similar. El espacio virtual las ha acercado unas a otras, y cuando tienen la posibilidad de encontrarse esa complicidad forjada por la pasión lectora se hace palpable. Ellas han hecho de una actividad individual y solitaria un espacio colectivo.

 

“El inicio de todo esto tuvo que ver con el furor de Flor (Bonelli)  y el surgimiento de las redes sociales.  En los grupos de Face yo conocí a Mónica y a Loli (ambas de Spa Literario) y decidimos juntarnos. Recuerdo que nos reunimos en casa de Mónica, éramos 5 y fue hace unos cinco años y medio. Ahí empezó todo, y hoy somos 12 amigas que compartimos la misma pasión: los libros. Pero es algo que va más allá de los libros, ahora nos une el corazón… Hay una gran diferencia de edad entre todas pero cuando nos sentamos a debatir un libro no importa. Siempre hay diversidad de opiniones y nos respetamos. Juntarnos es un mimo al alma, hablamos de los libros pero también hablamos de nosotras” relata Susana.

 

Obviamente que todas ellas tienen sus grupos de Whatsapp lo que representa verdadero un riesgo “ultra spoiler”. Dicen que tratan de que nadie cuente detalles, aunque a veces algunos se filtran. “En Spoileame nosotros te contamos el final… Por eso se llama así”, dice Elu en un tomo de humor que esconde algo de verdad.

 

Pero coordinar grupos de lectura de redes es casi un trabajo a tiempo completo. Stefi explica que hay muchas cosas que deja programada aunque siempre está atenta a todo lo que pueda surgir, por lo que su dedicación a la página es a tiempo completo. Algo similar le ocurre a las chicas de Spoileame. “A veces la producción de fotos para Instagram me lleva unas 4 horas”, explica Elu.

 

Títulos para atesorar

 

 

No hay nada que disfrute más un buen lector que recomendar libros. Es por eso que entre merienda, risas y anécdotas, aparecen las apreciaciones personales sobre algunos de los textos leídos en los últimos tiempos. Stefi habla de cuánto le gusta Marta D’Argüello una escritora cordobesa que trabaja en la línea del erótico-romántico; Lourdes hace su aporte mencionando a otra cordobesa: Graciela Ramos y “Los amantes de San Telmo”. Susana y Laura eligen autores extranjeros, la primera habla maravillas de “El abanico de seda” de See Lisa, y Laura recomienda al suizo Joël Dicker.

 

Ellas afirman que tratan de leer todos los géneros, que siempre están abiertas a nuevos autores y autoras, que los libros son una parte sustancial de sus vidas.

 

Ríen, reflexionan, se emocionan y entonces la magia se enciende. Porque leer es definitivamente un acto mágico, una alquimia perfecta, un rito que nos trasciende.

 

¡Feliz día a quienes disfrutan de ser lectores!

Y para los que aún no se animaron... la invitación siempre está abierta

 

 

Momentos

 

De esa charla y fresca hicimos un registro audiovisual de algunos momentos compartidos con estas queridas lectoras (Elu, Cintia, Stefi, Lourdes, Laura y Susana).

Ellas tuvieron la generosidad de contarnos sus experiencias como lectoras, una pasión contagiosa. 

 

 

 

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Córdoba, Argentina