"Querido Ibsen: soy Nora", la otra lectura

No es la primera vez que Griselda Gambaro propone una mirada diferente y desde una perspectiva femenina sobre algún clásico de la literatura. En este caso, recorre la emblemática "Casa de muñecas" de Henrik Ibsen desde la voz de su protagonista. 

 

 

 

Asumir un texto teatral como una alternativa de lectura es siempre un desafío. Pareciera ser que solo la narrativa, la poesía o el ensayo fueran aptos para eso, sin embargo hay creaciones dramatúrgicas que son fascinantes en sí mismas y que exceden a su puesta en escena. Ese es el caso de Griselda Gambaro, una gran escritora que ha hecho del teatro su lenguaje, pese a que en otros géneros tiene títulos maravillosos como es el caso de la novela "El mar que nos trajo".

 

En este oportunidad -y tal como lo ha hecho también con "La señora Macbeth" basada en la creación de Shakespeare -, Gambaro decide recorrer la conocida "Casa de muñecas" de Henrik Ibsen desde una perspectiva diferente. Si bien, en ambas piezas teatrales Nora es la protagonista, ahora la descubrimos desde su intimidad y vemos de qué manera va rompiendo las ataduras con su vida superficial y llena de condicionamientos. Ella sonríe todo el tiempo, pero se está cansando de sonreír. Más aún, ni siquiera sabe muy bien porqué lo hace. Aquí vemos como esa "alondra" descubre los barrotes de la jaula en la que vive. 

 

El detalle clave es que el propio Ibsen aparece en escena, sosteniendo diálogos cómplices y por momentos hilarantes con Nora.  Todo aquel que alguna vez leyó "Casa de muñecas" habrá sentido cierto hartazgo de ese trato excesivamente meloso entre Torvald y "su Nora". La llama con nombres de pájaros, la trata como a una niña tonta, y a la hora de protegerla se comporta como un cobarde que solo piensa en sí mismo y en el qué dirán.  También lxs lectorxs habrán mirado con cierto malestar a esa Nora infantil, superficial, irresoluta y temerosa que solo cobra valor hacia el final.

 

Pero en esta versión de Gambaro, Nora le recrimina a Ibsen la manera en la que él ha trazado a su personaje. Le reprocha el hacerla reír por todo así como algunos argumentos poco consistentes de la trama. Todo eso le imprime a la puesta una dosis de humor colmada de guiños para aquellos que leyeron o vieron alguna vez la obra del dramaturgo noruego. 

Además, Gambaro se anima a sugerir sentimientos ocultos de otros personajes como Krogstad, Cristina y Rank, demostrando que no solo es una gran escritora sino también una lectora detallista, una lectora activa, una lectora que ve más allá de lo que sugiere el autor. 

 

Aquí hay un juego en el que se ponen en tensión la obra original y esta especie de "versión" que nos propone otras perspectivas en torno a una temática que indaga sobre cuestiones siempre vigentes como el rol de la mujer, las imposiciones culturales y las relaciones tóxicas.

 

Vale admitir que es una pieza que cobra dimensión y sentido cuando se ha leído antes "Casa de muñecas", y si ya leyeron la de Ibsen no pueden perderse ésta que funciona como un complemento fundamental. 

 

Sobre "El don" 

 

Cabe destacar que el libro que contiene esta obra cuenta además con otra titulada "El don", un texto potente y profundo que también tiene como voz principal la de una mujer-profeta. Ella, con sus años a cuestas, es quien vaticina la esperanza en un mundo que se desmorona. "Yo anuncio que el mundo se acaba y nadie me cree" afirma a viva voz al inicio de la obra. 

 

Para quienes disfrutan de la dramaturgia ambos títulos son maravillosos. Para los que aún no han incursionado como lectores en este género, vale la pena recorrer éstas y tantas otras obras de Griselda Gambaro (entre ellas "La Malasangre"). 

 

 

 

Sobre las producciones teatrales 

 

 

"Querido Ibsen: soy Nora" se estrenó e 2013 en el Teatro General San Martín (Complejo Teatral de Buenos Aires) con un elenco integrado por Belén Blanco, Alberto Suárez, Puchi Ducasse, Victoria Roland, Agustín Rittano, Leonardo Saggese y Ezequiel Díaz, todos ellos bajo la dirección de Silvio Lang. 

 

Por otra parte, "El don" debutó en 2015 en la Sala María Guerrero del Teatro Nacional Cervantes con Cristina Banegas, Belén Blanco, Marcelo Subiotto y Claudia Cantero. La dirección también fue de Silvio Lang. 

 

  

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Córdoba, Argentina