Tiempos difíciles para el libro y el mercado editorial

El primer semestre de 2018 fue complicado tanto para las librerías como para los sellos cordobeses. Aunque algunos son más optimistas que otros, todos manifiestan su preocupación por la caída del consumo. Además no creen que el panorama mejore para lo que resta del año.

 

 

 

No es lo mismo editar libros que venderlos. De allí que entre unos y otros hay miradas diferentes a la hora de hacer un balance sobre el primer semestre de 2018. En algo sí coinciden: no hay reactivación en el sector y no creen que la situación mejore para lo que resta del año.

Desde 2015 y hasta la fecha- según datos registrados por la Cámara del Libro- la venta de ejemplares sufrió una caída del 40%. Si bien la última Feria del Libro de Buenos Aires fue mejor que la de 2017, la industria no termina de recuperarse y eso genera una gran preocupación. 

 

“El país está parado y por lo tanto el tema de los libros también. Las ventas en las librerías se han resentido notoriamente. La caída de los últimos años ronda entre el 20% y 40%, tanto en Córdoba como en todas las librerías del país. De todas maneras nosotros, desde El Emporio, hace ya varios años que vamos a ferias, a eventos y allí el consumo mejora. A partir de eso es que tratamos de buscar circuitos distintos para la comercialización. Es una estrategia que ayuda mucho. Pero lo cierto es que en la librería, como local, se vende menos. Entre diciembre del año pasado y febrero de éste hubo un repunte, pero se cayó abruptamente en abril”, afirma Pablo Kaplún de El Emporio Libros. Su mirada no difiere demasiado a lo que explica Leo de la emblemática Rubén Libros: “Con este tema del dólar aumentan los libros que vienen de afuera y también los que se producen en el país porque los altos costos de los insumos impactan en el precio final. Y el libro, si bien no es un lujo, tampoco es una prioridad. Es una de las cosas que, cuando no hay dinero, se deja de consumir... No perdimos lectores, porque el lector sigue comprando, pero ese lector compra menos que antes”.

 

 

Otros locales del circuito céntrico de la ciudad, adhieren a ese cambio de consumo en el lector. “El que es tiene el hábito de comprar libros lo sigue haciendo, solo que si antes compraba cinco ahora compra tres” expresan. 

 

“Hay fechas puntuales que reactivan las ventas, por ejemplo fin de año, las fiestas…. Pero pasado esos períodos las ventas vuelven a plancharse”, cuenta Leo de Rubén Libros quien ante la consulta sobre si el libro digital es actualmente una competencia para el formato papel, manifiesta: “No, todavía no lo es. Tal vez con las próximas generaciones el libro digital gane más protagonismo, pero por ahora no”.

 

Por otra parte, si hay algo que mueve el amperímetro en el mercado editorial son esos títulos que se transforman en fenómenos de ventas -como en su momento lo fueron la trilogía de Stieg Larsson o la de Cincuenta sombras de Grey-, algo que no se viene dando en los últimos años. “Siempre hay géneros que se venden más que otros, esas tendencias se mantienen. Pero en los últimos tiempos no ha surgido un título o un autor que se venda masivamente. Antes salía un libro de Isabel Allende y vos sabías que iba a ser un éxito, lo mismo con un Vargas Llosa. Hoy se venden, pero no con esa masividad. A la gente el dinero no le sobra y eso se nota en las librerías”, asegura Kaplún.

 

Los sellos, la otra cara de la moneda

 

El ámbito editorial local no es ajeno a esta caída del sector. Sin embargo cada sello tiene su particularidad y eso es lo que le permite sobrevivir en un contexto complicado como lo ha sido tanto el 2017 como el primer semestre de 2018.

 

Están aquellos que tienen un buen fondo editorial, los que hacen textos a pedido (es decir pagados por el autor), los que usan el crowdfunding como estrategia, los que apuestan a un género en particular, los que se diversifican y los que hacen ediciones reducidas casi a demanda. Esas estrategias marcan la diferencia de una industria cultural que -en Córdoba- no llega a tal y que se torna cada vez más difícil a causa de los incrementos en los insumos.

 

“Para nosotros el primer semestre de 2018 fue malo. No pudimos participar en la Feria de Buenos Aires por los altos costos, las ventas se redujeron a la mitad y por lo tanto también nuestra producción. Hemos tenido que reconsiderar los planes editoriales de este año. No podría precisar porcentajes pero puedo asegurar que bajó considerablemente” cuenta Daniela Reverte de Raíz de Dos. Desde su perspectiva, Javier Montoya de Ediciones del Boulevard, agrega: “Nosotros no tenemos una valoración específica sobre este semestre. Pero el sector viene mal desde hace varios años y eso no ha mejorado. Sí es cierto que a fines de 2017 e inicios de 2018 parecía que había repuntado un poco pero después volvió a lo de siempre. Yo tengo la sensación de que la actividad editorial se mantiene más o menos como el año pasado”.

 

“Nosotros tenemos la ventaja de que trabajamos principalmente con un género (novela histórico-romántica) que tiene su público. Y sabemos que si el primer libro de una autora vende 100 ejemplares, el segundo seguramente va a vender 110. Nuestro desafío ahora es aumentar el mercado, lograr que no sea una editorial cordobesa con circuito solo en la Provincia sino que podamos llegar a más lugares. Eso es lo que nos va a permitir crecer”, comenta Pablo Kaplún de El Emporio Ediciones a lo que Tamara Sterenberg, también propietaria del sello, suma: “La venta de libros de nuestro fondo aumentó. Apostamos a nuevos autores y ellos a su vez tienen una gran fuerza para acompañar a sus libros: van a ferias, a encuentros con lectores…. Eso da como resultado incremento en las ventas”.

 

Inflación, dólar… ¿enemigos comunes?

 

En el rubro editorial -como en muchos otros- la suba del dólar y la inflación van de la mano. El tema asusta y preocupa a los sellos locales. “En los costos de imprenta es donde más repercute. Los presupuestos son por diez días, luego se recalculan. Trasladar a los libros el aumento que deberíamos hacerle es muy difícil por las bajas ventas; y eso hace que a la hora de reimprimir algún título el desfasaje sea muy grande. Los fletes también han aumentado por lo que el panorama es complicado” dice Daniela Reverte. “Más que el aumento del dólar, lo que más nos repercute a nosotros es la inflación. Los costos de imprenta, el papel, los gastos administrativos varían permanentemente” manifiesta Javier Montoya. 

 

Panorama poco alentador para la segunda mitad de 2018

 

 

“Para lo que resta del año, creo que no va a cambiar mucho esta tendencia. Esperamos que mejore y, desde lo personal, soy optimista. Pero si tengo que ser realista creo que se va a mantener e incluso se puede llegar a retraer más”, confiesa Pablo Kaplún. Desde Rubén Libros, agregan: “Hoy por hoy, no hay muy buenas perspectivas. Todavía no han aparecido las nuevas listas de precios con el último aumento del dólar. Ahora, si el dólar se queda quieto es probable que con el correr de los meses haya una pequeña reactivación”.

 

“Con las variaciones del dólar y la situación del mercado, no es posible proyectar” sostiene Daniela Reverte, y frente a eso Javier Montoya concluye: “Con respecto a lo que resta del año, las perspectivas no son buenas. Todo indica que vamos a seguir igual”.

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Córdoba, Argentina