Comentario de “El Canario”, de Carlos Bernatek

 

 

De un color amarillo profundo, como el nombre del pájaro de quien se habla, el libro de Carlos Bernatek difícilmente pase desapercibido en los anaqueles de una librería o en la estantería de alguna biblioteca. Estamos hablando de "El Canario",  trabajo del autor argentino Carlos Bernatek, que el año pasado se quedó con el Premio Clarín Novela y fue editado luego por Alfaguara.  

“El Canario” es el nombre de la novela y también uno de los personajes principales, pero  será recién por el final cuando descubramos qué nos quiso decir en realidad el autor con la elección de este título.

Trama que cruza épocas, personajes antagónicos, ciudades y coyunturas político-sociales, “El canario” dice haber sido escrita –según Bernatek- veinte años después de “La pasión en colores” (1994), donde quedó en el aire la historia en su cabeza. Y esa especie de paréntesis, donde seguramente el escritor pensó y repensó los personajes, clímax y sub-relatos, se percibe y también se agradece, ya que le dan finalmente a la obra un ritmo estable, que equilibra presente y pasado. Como los guisos que se cocinan a fuego lento.

“El Canario” es Maidana o Maidanita, no porque se lo pueda llamar de cualquier forma, sino porque el autor se encarga de presentarlo primero como Maidanita –conscripto al que le tocó ser testigo del infierno en la ESMA durante la última dictadura cívico-militar- y después como Maidana a secas, el viejo y olvidado tipo que terminó trabajando, como él, en una biblioteca pública de la calle Talcahuano.

De “El Canario” poco se sabe. De hecho, él mismo ha construido su alrededor una especia de muralla evitando indagaciones de terceros y testimonios que pudieran complicarlo y justamente fue ese mecanismo de contención hacia afuera el que lo confinó al borde de la locura reviviendo día a día aquello que nunca pudo olvidar.

Pero a Javier Parra, quien nos cuenta la historia, eso no le importa. En realidad no sabe qué esconde Maidana, el viejo, pero por algo decide acercarse cuando lo conoce, al tiempo de ingresar como empleado público a ese espacio cultural casi olvidado en el tiempo donde les toca compartir la rutina laboral.  Como si el  desconocimiento total del otro fuese la llave que permite acercar a estos personajes. Y está ahí, en mi humilde opinión, el mayor valor de esta novela, donde la mayoría son personas que se aproximan y descubren desde la absoluta desinformación sobre quién es el otro, porque justamente no saberlo los aleja del prejuicio. Así Parra, un hombre que vuelve de un autoexilio en Brasil obligado por las circunstancias de la época, se topa con Maidana, un ex integrante de las FFAA,  por casualidades del destino y por un amor hacia los libros que parece no tener nadie más que ellos en esa biblioteca que podría ser cualquier otra dependencia para los que allí trabajan, y juntos desandan un camino de amistad.

 

Y cabe apuntar aquí  otra de las perlitas de la novela: la minuciosa descripción de los estereotipos humanos que trabajan en una dependencia pública. Utilizando el recurso de la reflexión,  que más de una vez echará mano el autor,  Bernatek analiza el devenir de los hombres en la sociedad, los huecos del sistema, las trampas de la sociedad, las hipocresías personales buscando entender cómo puede ser que de la gran mayoría, pocos saben qué es lo que hacen, para qué están y por qué están donde están. Y proyectado al infinito, la biblioteca podría ser también cualquier otro ámbito laboral, porque lo que el autor en realidad se pregunta, qué es lo que internamente nos mueve para levantarse todos los días y repetir una rutina colmada de mediocridades.

 

Pero volvamos a la trama principal del relato. Parra conoce a Maidana, un enigmático hombre bastante mayor que él en apariencia, y decide acompañarlo en el último trance de su vida, allí cuando parece que todos los fantasmas del pasado no se cansan de visitarlo. Es que Parra tiene experiencia para tratar con hombres que lo pasan en edad, porque además de Maidana en su vida también está  Bishop, un superior de él en cuestiones políticas antes del autoexilio, quien le dio la bienvenida y le permitió encontrar trabajo estable cuando volvió a Buenos Aires.

Maidana, Bishop y Parra son el peso y contrapeso de esta historia. Por supuesto que hay personajes femeninos de importancia y que se encargan de hacer correr el agua desde principio a fin, pero son ellos los que le dan ritmo a la trama. Los capítulos cruzados de uno y otros en épocas y paisajes permiten ir armando un rompecabezas donde se conforma un todo que muestra en pocas pero contundentes escenas uno de los capítulos más tristes de nuestra historia como país.

“Yo soy todos los personajes de mis novelas”, dijo también Bernatek cuando presentó este libro, y no es difícil pensar que él podría haber sido el joven Maidanita , guardia atormentado por el infierno que debía custodiar en la ESMA, o Parra, quien decidió irse de la noche a la mañana y cruzar la frontera con documentos falsos a Brasil o Bishop, ya en la actualidad, escindido por aquellas utopías que nunca pudo lograr en sus años de lucha y su presente de habitante consumido por el sistema, sin revoluciones a la vista.  

 

La soledad, la muerte, la locura, el silencio. Esta novela muestra de manera contundente lo que estas palabras pueden hacer en una persona. Pero Bernatek no se queda con eso, sino con lo que es capaz de hacer la amistad.  De todos los enigmas que parece tener Maidana, a Parra el que más le intriga es el de una mujer a la que siempre nombra. Esa será la punta de un hilo del que empezará a tirar Parra y no terminará hasta descubrir quién es y por qué lo atormenta. Como una forma de salvarlo, como una forma de entender él mismo hacia dónde ir. Y es esa  investigación que le llevará al personaje todo el libro, la excusa perfecta para describir una arista más del prisma que es el pasado político y social de un país

Please reload

  • Facebook - Black Circle
  • Twitter - Black Circle
  • Google+ - Black Circle
  • YouTube - Black Circle

babiloniagestionliteria@gmail.com

 

Córdoba, Argentina