Gloria Casañas: "La epopeya de estas maestras es una novela en sí misma"

9 Sep 2016

En muchas de sus novelas rescata la figura de la maestra. Tanto a aquellas audaces que llegaron de Estados Unidos a una tierra desconocida con la firme decisión de enseñar, como también a las argentinas que abrazadas a su vocación se abrieron camino en nuestro país o en el exterior. La resistencia de algunos sectores de la sociedad, los sueños de estas mujeres, sus miedos, sus amores y el desafío de alfabetizar en una Patria aún en construcción, son parte de las temáticas que aborda Gloria Casañas.

 

 

 

 

Referente indiscutida del género histórico, la escritora llega a Córdoba para presentar “La salvaje de Boston” e inaugurar el ciclo “Literatura y Bicentenario: Mujeres que hicieron historia” que abre el 15 de septiembre a las 18.30 en la Biblioteca Córdoba (en el marco de la Feria del Libro).

Previo a su arribo a nuestra ciudad, Casañas habla con Babilonia Literaria sobre estas maestras que tuvieron un rol clave en el paso de la modernidad, durante el siglo XIX.

 

- En varias de tus novelas, incluyendo la última, abordás el rol de la "maestra" en una época donde la educación era todo un desafío. ¿Qué te atrae de ese tema en particular para que tenga tanta preponderancia en tu obra literaria? 

- Más allá de mi propia vocación, pues en la infancia jugaba a ser maestra con mis muñecas, la admiración por el papel del maestro me acompañó siempre. La enseñanza, así como el respeto al que sabe, constituían un valor en mi casa familiar. Creo que puse algo muy acendrado en mí cuando creé el personaje de Elizabeth O’ Connor en “La maestra de la laguna”, y por eso volví a ella en otros libros. El otro día, una lectora me dijo que en las cartas que “La salvaje de Boston” recibe de su maestra desde el Río de la Plata descubrió que podían haber sido escritas por mí, y eso me sorprendió, porque yo soy la autora del libro, pero en este caso, quizá dejé traslucir mi propio ser en esas misivas.

 

- Al centrarme en dos títulos de tu obra -"La maestra de la laguna" y la reciente "La salvaje de Boston"- tengo la sensación de que son algo así como dos caras de una misma moneda. Por un lado las maestras extranjeras que llegaron al país y por el otro las maestras de nuestro país que se especializaron en el exterior. ¿Qué tenían en común unas con otras? 

- Es un circulo que se cierra, así lo sentí yo. Primero, la epopeya de aquellas maestras extranjeras, tan distintas en su idiosincrasia a las nuestras, que vinieron sin saber el idioma, sin conocer el país adonde los contratos las llevaban, lanzadas a una aventura incierta; y cuando ese capítulo de nuestra historia dio sus frutos, el resultado de él (una maestra normal graduada en Argentina, discípula de aquéllas) viaja al lugar donde todo comenzó.

Livia Cañumil, maestra mestiza en Boston nada menos, faro de civilización de la América del Norte, une los extremos del hilo invisible que enlaza la historia de dos naciones.

 

-Esta fuerte decisión política de apostar por la educación y por un modelo educativo laico -que además tuvo resistencia de varios sectores-, ¿qué crees que le imprimió a nuestro país a nivel social?

-Es lo que transformó a nuestro país. Aquellas maestras traían un sistema educativo, la enseñanza con método, programa y áreas de conocimiento, que incluía valores morales y virtudes cívicas. Cómo habrá sido de importante que marcó el rumbo de la Argentina hacia la modernidad y la convirtió en ejemplo de toda Sudamérica. Acabó con el analfabetismo y permitió que niños de diversa condición se igualaran en las oportunidades. Significó además la inserción de las mujeres, pues la mayoría de los maestros lo eran, en el mercado laboral y con ello, cierta independencia económica, así como una categoría social.

Justamente es lo que salva a Livia Cañumil, la protagonista de “La salvaje de Boston”, ya que ella, como mestiza del desierto, pocas posibilidades hubiera tenido de salir de la pobreza y el abandono, de no haberse convertido en maestra normal.

 

- Alguna vez dijiste que te hubiera gustado ser maestra rural. ¿Qué es lo que te atrae, como escritora, de ese universo de maestras profundamente entregadas a su vocación? 

- A mí me gusta enseñar, no cabe otra explicación. Lo hago ahora, como docente universitaria, y lo disfruto cada vez que dicto clase. Eso me dice que llevamos adentro una vocación, muchas veces desconocida, y que cuando le damos cauce somos felices. Aquellas maestras eran capaces de las mayores privaciones. Algunas llegaban y descubrían que los lugares donde debían enseñar no existían, que estaban por construirse, o que el sueldo fijado en el contrato se atrasaba, o bien eran resistidas por la comunidad, la Iglesia, o las otras maestras sin título, celosas de las “extranjeras”. Sin embargo, su temple les abrió paso en medio de tantas dificultades, y acabaron siendo respetadas y muy amadas. Hay en distintas escuelas del país monumentos que las recuerdan, y algunas murieron acá, rodeadas del amor de generaciones de discípulos. Ese tipo de mujer, volcada al servicio y que renuncia a todo por darse al otro, me conmueve profundamente.

 

- Si tuvieras que rescatar valores y cualidades de estas mujeres, ¿qué destacarías? 

- La verdad. Eran irreductibles en esto, y les costaba mucho hacérselo entender a los alumnos argentinos, tan proclives a las mentiras y las excusas. Ellas estaban educadas en la religión protestante, puritana y austera, y valoraban la verdad por sobre todo. Luchaban mucho por imponer esa conducta a sus alumnos. Yo me las imagino caminando entre el polvo y el barro, con sus sombreritos, sus faldas oscuras y la espalda erguida, yendo a sus escuelas situadas a veces en lugares peligrosos, sin faltar un día. Era lo que Sarmiento buscaba, y lo encontró en ellas. Podría decirse que el Normalismo fue el proyecto de un “loco”, como lo llamaban al Presidente entonces, que pudo realizarse gracias a las “iluminadas” o aventureras. Ellas también fueron “salvajes” a su modo, por haber dejado atrás el confort y la seguridad de su país, donde eran valoradas, para arriesgarse en un continente desconocido y todavía hostil y peligroso.

Su epopeya es una novela en sí misma.

 

Para agendar

 

En el marco de la Feria del Libro e inaugurando el ciclo “Literatura y Bicentenario: Mujeres que hicieron historia”, Gloria Casañas presentará su novela “La salvaje de Boston” (invita Penguin Random House). A las 18.30 en la Biblioteca Córdoba, 27 de Abril 375. 

 

 

 

Continuando con esta propuesta organizada en forma conjunta por la Agencia Córdoba Babilonia Literaria y la Agencia Córdoba Cultura, el jueves 22 habrá una jornada doble con la siguiente grilla:

-Jueves 22 de septiembre:

* A las 18 en Biblioteca Córdoba: “Mujeres que intervinieron en la vida política e intelectual del siglo XIX”. Disertantes: Gabriela Margall y Daniela McAuliffe.

*A las 19 en Biblioteca Córdoba: “Mujeres y educación: de las primeras maestras de Córdoba a las primeras estudiantes de la UNC”. Disertantes: Viviana Rivero y Carola Ferrari.

 

 

 

También en la Biblioteca Córdoba, 27 de Abril 375. Entrada libre y gratuita (quienes deseen reservar su lugar podrán hacerlo por inbox en la fanpage de Babilonia Literaria). 

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Córdoba, Argentina