10 preguntas "Babilónicas" para Pecas Soriano

28 Aug 2015

El reconocido médico cordobés participa de esta sección en su rol de poeta y nos cuenta lo que significa la poesía en su vida. 

 

 

 

 

1) ¿Cuándo apareció en vos la vocación de escritor?

No sé muy bien definir eso. Para empezar no sé si es una vocación. Para mí la poesía es una forma de vida. Nunca podré recordar la anécdota justa o el instante preciso del primer poema. Lo que sí puedo saber es que los más pequeños gestos de la vida, generaban en mí mínimos movimientos del alma, reconocer ese milagro, internalizarlo y desnudarlo en palabras, ha sido mi “tarea” cotidiana para no morir.

El poeta es un ser común, con una bandera imprescindible: hace que su alma piense.  Y luego traduce y traduce con una tinta interminable.  Aunque....traducir el alma, no es tarea sencilla.

Esta traducción desarmoniza al silencio y al habitual equilibrio de las palabras cotidianas. El poeta hace renacer a la palabra, la recrea, la acaricia, la violenta, la trasciende.

El lenguaje del poeta es un salto a lo indecible. Y yo no sé muy bien, cuándo y cómo di ese primer salto.

 

2) ¿Hubo algún libro que te marcó como lector y/o escritor?

Puedo decir que no hubo “el libro”. Pero sí muchos autores me marcaron. En mi juventud Neruda, Vallejo, Huidobro o Hernández. Luego me marcaron Juarroz, Porchia, Orozco y Manuel del Cabral entre otros. Si tuviera que definir un libro en especial, sería “Voces” de Antonio Porchia. Lo leí mil veces. Y lo seguiría leyendo toda mi vida.

 

3) De tus creaciones, ¿hay algún texto por el que tenés un afecto especial? ¿Cuál y por qué?

A veces la creación supera con creces a quien la escribió. Eso es lo que siento con alguno de mis versos. Luego de un tiempo pienso...pero eso…no lo puedo haber escrito yo. ¿En qué momento tuve esa luz? Yo soy mucho menos que esa frase o poema. Me pasó por ejemplo con una partecita de un poema que dice: “Las hormigas/ son los piecitos/ que la hoja inventa/ para no morir/ con su primera muerte…// Recuerdo que se lo dije en persona a Manuel del Cabral, y él (con extrema humildad) se paró y me abrazó. Momento sublime.

 

4) ¿Cómo es tu rutina de escritura? Es decir: ¿en qué momento y en qué horarios te dedicás a tus historias?

No tengo rutina para escribir. En “Llueve sobre el exilio” escribí 120 poemas en 20 días, de los cuales quedaron luego 60 en el libro. Y puedo estar semanas sin escribir un solo verso. Mi humanidad es inseparable de mi poesía. Y como ya dijera más arriba, al no ser ni una vocación ni un oficio, podríamos llamarle un “despertar” al decir de Juarroz. Y… ¿Cuál es la ley que rige que yo me despierte cada mañana?

La dificultad del poeta consiste en parir en el momento justo antes de que se rompa la cáscara. En azotar su corazón contra las piedras, rastreando las huellas de la palabra verdadera.

Hay ciertos momentos en los que el poeta tiene el temor de refundar la palabra en el tiempo inadecuado. ¿Cuál es el instante preciso? ¿Cómo proteger al verso del viaje prematuro? Es el arte mismo el que nos susurra los tiempos. La vida misma.

 

5) ¿Qué te inspira para empezar una creación?

No hay un hecho o una cosa en especial. Es la capacidad de asombro, ante lo cotidiano. Creo que cuando pierda esa capacidad de niño, habré dejado de existir. Desde una piedra, hasta unos ojos transparentes, desde un crepúsculo hasta las sombras más azules del alma. El problema es que la palabra nazca en el momento preciso, porque no siempre estamos preparados ante los “asombros”. La poesía es la mayor desnudez del hombre, “la intemperie sin fin” de la que nos hablaba Juan L. Ortiz. Es, en ese bucear inerme hacia lo desconocido, sin ataduras ficticias, sin la mochila de lo aparentemente real. Es la verdad Juarrociana cuando dice: “Hay una única forma de entrar en la poesía: estar adentro”. La poesía mueve al hombre de sus límites absurdos, o saca del cuadro, de la superficie estudiada, y lo deja flotando en el aire, para que remonte la vida, como si recién comenzara el viento (El lenguaje del poeta es un salto a lo indecible).

 

6) Como lector, ¿cuáles son tus géneros favoritos?

La poesía, obviamente. Pero leo de todo. La novela no me interesa mayormente, salvo los grandes clásicos. Y leo mucho Bioética, lo cual incluye mucha filosofía, y afines.

 

7) Además de escribir, ¿qué otras actividades te gustan? (tanto a nivel profesional como a nivel recreativo)

Mi profesión (y vocación) es la de médico y no dejaré nunca de serlo. Ahora dedicado más a la docencia de la Bioética.

Me gustan todos los deportes, pero practico fútbol, caminatas por las montañas, y natación cuando me da el tiempo y el lugar.

La música es otra de mis pasiones, pero soy un músico amateur, que apenas rasca la guitarra, toca la flauta, y canta de vez en cuando.

Me apasiona todo tipo de arte.

 

8) De los últimos libros que leíste, ¿cuál le recomendarías a nuestros lectores y por qué?

Estoy terminando “Pedagogía del oprimido” de Paulo Freire. Creo que es un libro que marcó mi vida como docente. Me parece que es un libro fundamental, para no creerse el dueño de la verdad, para aprender, más que para enseñar. Para pararse desde otra mirada, frente a la docencia.

 

9) ¿Podrías recomendarles además algo en materia de teatro, cine, plástica o música que te haya gustado mucho en los últimos tiempos?

Sigo todas esas expresiones del alma. Pero no me entusiasma la palabra recomendar. Sí puedo decir lo que me ha gustado últimamente. En estos años he descubierto a Silvia Perez Cruz, Liuba María Hevia, cantantes exquisitas, que al menos merecen ser escuchadas por su tremendo nivel artísitico.

 

10) ¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? ¿Qué nos podrías adelantar al respecto? 

Siempre estamos haciendo cosas nuevas. Mi tiempo se divide en la maravilla del “no hacer”, y de la creación. Hasta hace un año teníamos un espectáculo poético musical, que ahora recrearemos con Cecilia Fandiño (una extraordinaria música de Córdoba) para volver a presentarlo. Mientras tanto, intento escribir mi tesis sobre la Muerte Digna.

También estoy trabajando de dar más institucionalidad a lo que vengo haciendo hace muchos años: llevar la palabra poética a los jóvenes en las escuelas de Córdoba.

 

 

Datos del autor 

 

Carlos "Pecas" Soriano nació en Córdoba en 1952. Es médico (bioeticista y terapista) y poeta. Ha publicado, entre otros libros de poesía, "Errores del cielo" (1987), "Poemas Colgantes" (1990) y "Llueve sobre el exilio" (2006 - reeditado). Ha participado además en antologías y sus poemas han sido publicados en numerosas revistas locales. Rebautizado por Glauce Baldovín como “el Capitán de las ternezas de la poesía cordobesa”, fue incluido en el libro de dicha autora "De los poetas" junto a escritores de la talla de Pablo Neruda, César vallejo, Eduardo Galeano, Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier.

 

 

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babiloniagestionliteria@gmail.com

 

Córdoba, Argentina