Hoy nos escribe...Vanesa Salazar

1 Jul 2015

 

 

 

Hablar de por qué escribimos es abandonar las cáscaras y mirarse la historia, quitarse la ropa y sopesarse la desnudez.

Me asomé a la palabra, creo, desde el deseo primero, antes de empezar a leer, y desde un insaciable hambre después. Mi familia leía, cada uno tenía su libro en la mesa de luz. Y yo tenía ansiedad por saber de qué se trataba. Aprendí a leer rápido, apurada supongo, impaciente por tener mi libro en mi cama a la noche yo también. Y lo que encontré me desbordó. Me convertí en una lectora voraz y sin capacidad selectiva: leía todo lo que se presentara en mi camino. Y me conmovía… la lectura que conmocionaba, me sacudía. Creo que desde entonces las palabras me fueron poblando y empezaron a salir, a pretender que las hiciera texto. Hace pocos años mi madre me regaló un “libro” que “autoedité” con hojas canson y moños azules cuando tenía 10 años. Tiene dos cuentos míos, que escribí en prolijísima letra manuscrita y tinta azul. Había perdido la memoria de ese libro.

Hubo un tiempo en que viví la escritura como una condena, sobre todo cuando estudiaba Letras, incluso un tiempo después de terminar la carrera. Comparaba mis textos con los de los popes literarios y me avergonzaba muchísimo, entonces los guardaba, los escondía. Pero no podía dejar de escribir. Escribía a pesar de que consideraba que no debía hacerlo. Escribía porque no me quedaba otra, aun a disgustos de los resultados. Con el tiempo y el teatro (hacer teatro, y estudiar teatro, me permitió profundizar el “hacer” arte, más allá de la academia y la crítica) aprendí que el placer del hacer arte era más valioso para mi vida que los resultados, y dejé de ocultarlos. La mirada ajena me enseñó a valorar mi producción. Y a amarla por ser mi voz, mi palabra.

Y las palabras siguen ahí, habitando… madurando… y cuando tiene que salir, se agolpan… tengo una sensación física muy fuerte cuando hay un texto que está buscando ser escrito: hay algo que oprime el cuerpo, que no lo deja moverse en su cotidianeidad, y ese algo se concentra en la garganta y empuja… es como la sensación de que algo va a explotar… y entonces tiene que salir, en donde sea, sobre lo que sea. Tengo poemas nacidos sobre etiquetas de cigarrillos, sobre ticket de super, sobre libretos de ensayo, sobre libros de otros… tomando clases, dando clases, en el colectivo, en la sala de espera del oculista, en plena charla (y hay que cortarla, explicar lo que se pueda y escribir, sin más).

A veces, la mejor forma que tengo de decir, de hablar, es escribiendo.

 

 

LA AUTORA: Vanesa Salazar es profesora de Lengua y Literatura por la Universidad Nacional de Río Cuarto. Cursa la Licenciatura en Gestión y Producción Teatral en la Universidad Nacional de Cuyo, para la cual se halla realizando la tesis. Integra y participa como actriz en la ciudad de Río Cuarto en diversos elencos teatrales independientes y en el Elenco Oficial de la Comedia de Río Cuarto hasta 2008, año en el se establece en la ciudad de Córdoba, donde continúa su trabajo teatral. Durante diez años se desempeña como investigadora en la Universidad Nacional de Río Cuarto, con numerosas publicaciones académicas y de divulgación. Con posterioridad integra el Centro de Producción e Investigación en Artes en la Universidad Nacional de Córdoba. Desde el año 2007 se ha desempeñado en la coordinación escénica, dirección teatral y dramaturgia en diferentes espectáculos teatrales, musicales y poéticos en la ciudad de Córdoba. Desde 2013 se encuentra presentando tres espectáculos en la ciudad de Córdoba: “Sonata cuasi capricciosa, Tempo Di Donna” espectáculo de arpa y poesía sobre sus propios textos; la obra “Saldos, brotes de Corín Tellado”, como coautora y actriz, obra premiada con los Premios Provinciales de Teatro 2015; y la obra de su coautoría “LIBERADAS, ROAD SCENCE – Corín II: la precuela”, proyecto premiado por la Municipalidad de Córdoba y por el Instituto Nacional del Teatro. Es escritora y su obra ha sido publicada en Córdoba, Buenos Aires, Formosa y Venezuela En 2013 la editorial Antiplan Ediciones Primarias publicó su primer libro de poemas: “Menos mal que a Lilith (poemas con género)”. Su segundo libro “In vitro” se encuentra en prensa.

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Córdoba, Argentina