10 preguntas Babilónicas para... Cristina Loza

26 Jun 2015

Con una narrativa poética y profunda, y una versatilidad que le permite atravesar diversos escenarios y temáticas, Cristina Loza es una de las destacadas autoras cordobesas cuyas obras han trascendido a nivel nacional e internacional.

En estas 10 preguntas Babilónicas conocemos más sobre su universo creativo. 

 

 

 

 

- ¿Cuándo apareció tu vocación de escritora?

- Mi maestra de tercer grado, ante una redacción (como se llamaba en ese entonces a la creación de un texto), aseguró: “Esta chica escribe bonito”. Desde aquellos años, hasta ahora, he puesto todo mi empeño en no contradecirla. En cuanto a lo formal, al descubrir desde temprana edad la fascinación de la lectura donde había tantos mundos, tantas emociones, preguntas y certezas, nació en mí la necesidad de plasmar en el papel todo lo que imaginaba. Hace poco, una tía me comenta de un poema que le escribí cuando tenía trece años. Una compañera de la escuela secundaria recuerda como las había hecho llorar con unos versos en la época de la adolescencia. Ser escritor va mucho más allá de la profesión. Es una manera de mirar al mundo y ofrendarla a los demás. Es servicio. Me hace feliz, con todo lo que eso implica, caminar entre la gente, donde nadie te conoce, y saber que llevo en mí, como una pepita de oro, la capacidad de conmover a otros. Cada palabra, cada libro, me hace sentir como un donante de órganos: Un pedacito de mí, en cada uno de esos otros. Ser un artista. Es una idea magnífica.

 

- ¿Hubo algún libro que te marcó como lectora y/o escritora?

- Comencé mis lecturas con las historietas, con las novelas de aventuras, de amor, de vaqueros, desde Mujercitas a Salgari o Corín Tellado,  para seguir en la adolescencia y juventud con  A. J Cronin, Jacques Prevért,  Mijail Bakunin, Malatesta, las biografías desde Napoleón, Calígula, novelas de Dostoievski,  Lin Yutang, muchos libros de política, revisionistas, en la biblioteca de mi padre.  Todas las historias de pueblos oprimidos, de guerras, de injusticias, me dejaron muchas huellas, y un pensamiento solidario y humanista. John Berger, y Cesare Pavese, son otros de mis escritores que aún me acompañan. Un libro, en particular, leído a mis diecisiete años, al releerlo no hace mucho tiempo, me reveló porqué elegí inclinarme hacia la Medicina, cuando me gustaba el Periodismo.  Era Cuerpos y Almas de Maxence Van Der Meersch. A veces, un libro, de manera inconsciente, despierta el don para el cual vinimos a este mundo. Trabajar con el dolor, tocar el dolor, me preparó para luego poder escribirlo.

 

- De tus creaciones literarias, ¿hay algún libro por el que tenés un afecto especial?

- Cada uno de mis libros, corresponde a un momento especial de mi vida. A pesar de que “El revés de las lágrimas” es mi obra más vendida, y la que me dio la visibilidad al ser finalista del Premio Planeta, mi corazón está dividido entre las novelas que tienen que ver con el Norte de Córdoba, cuna de mi familia paterna, como “Malasangre” y “La Hora del Lobo” y “El oso de Karantania”, donde mi gen eslavo de expresó de una forma extraordinaria, a punto tal, que el Gobierno Esloveno me otorga la ciudadanía por tomar el libro como un servicio al país. Si debo elegir uno solo, es “El Oso de Karantania”.

“Adorado John” es mi novela más profesional, escrita desde las orillas, y que luego me sumergió en las dudas existenciales  que me planteaba su escritura. Pero debo agregar que “Mariposas Griegas” me inspira una profunda ternura, es donde estoy más expuesta, desnuda bajo la luz más descarnada. ¡Es muy difícil, como se darán cuenta, contestar esta pregunta! ¡Es como decir a cual de tus hijos quieres más!

 

- ¿Cómo es tu rutina de escritura?

- Funciono muy bien bajo presión. Escribo en las salas de espera, en la peluquería, tengo la precaución de llevar siempre un cuaderno, desde la experiencia de garrapatear de manera desesperada, en una ráfaga de inspiración, las hojas en blanco del libro o revista que llevaba para entretenerme. Me despierto a veces a la madrugada, y escribo, en estado de ensueño, y a la mañana, descubro maravillada que algunos dilemas se han resuelto en esas frases apuradas. Cuando estoy en períodos de creación intensa, no hay límites. Puedo escribir diez horas seguidas,  y he vuelto a los cuadernos manuscritos, la conexión de la lapicera con el papel no tiene precio. Una estrategia: dejar siempre una frase, un conflicto a medias de resolver, para seguir luego el día siguiente.

 

- ¿Qué te inspira para empezar una creación literaria?

- El tema se impone solo. Creo que cuando empiezo un libro, pienso que en alguna parte ese libro ya está escrito. Sigo mi intuición, no fuerzo nada, ni por moda, ni por imposición. Me ha sucedido estar con una novela empezada, y que aparezca con una fuerza imparable, otra historia, y la sigo a ciegas.  Es indescriptible la alegría de caminar, hacer mis tareas cotidianas y sentir como las piezas se acomodan en mi mente, en el corazón. Tengo la fortuna de que mi editor  acepta con beneplácito todo lo que escribo, sin cuestionamientos. Eso hace, que a la distancia, cada libro se vea tan distinto al anterior. Me gusta trabajar sin red.

 

- Cómo lector, ¿cuáles son tus géneros favoritos?

- La novela, pero el ensayo es un género que me nutre. La psiquiatría, la política, poesía y filosofía. Los libros sobre religiones, y sobre resiliencia. Al paso de los años, me asombra ver aún la voracidad con la que me acerco a un libro nuevo.

 

- Además de la escritura, ¿qué otras actividades te gustan?

- Me gusta la fotografía, que actúa en mí, como un catalizador de lo que me rodea. Tengo una obsesión por atrapar el instante, el vuelo de un ave, la luz cambiante de las horas, y  que funciona también como meditación. Mientras fijo mi ojo en el objeto, mi mente se vacía. Es perfecto.

También me gusta viajar al campo, la naturaleza me centra, me da un baño de humildad, necesario para sujetar al ego.

 

- De los últimos libros que leíste, ¿cuál le recomendarías a nuestros lectores?

- “Un arte espectral. Reflexiones sobre la escritura” de Norman Mailer, un libro que todos los escritores deberían leer, donde se despejan muchas dudas planteadas en este camino de escribir.  “El hombre que amaba a los perros”, descomunal novela del cubano Leonardo Padura,  una increíble reconstrucción de la vida de Trotsky. “La abuela civil española” de Andrea Stefanoni, una novela de una escritora joven, sobre su abuela, en la época del franquismo, y el exilio. “Y Las olas del mundo” de Alejandra Laurencich, sobre la mirada de una niña en plena dictadura del 76. Hay una muy interesante pléyade de escritores argentinos, con una voz potente y clara. Es un placer leerlos.

 

-  ¿Podrías recomendarles además algo en materia de teatro, cine, plástica o música que te haya gustado mucho en los últimos tiempos?  

- Veo cine en casa, salgo poco. No puedo ser objetiva, porque si debo recomendar, digo: José Luis Serrano. No es solo la caracterización de la viejita de Traslasierra, sino su postura frente a la vida, de una increíble ternura, y por lo utópica, absolutamente recomendable en tiempos confusos como los que vivimos. En música, Lila Downs, con su álbum “Pecados y Milagros”. Y sigo enamorada de Joe Cocker. Dos películas, en mi opinión, estupendas: “La Gran Seducción”, una producción canadiense, sobre los habitantes de un pueblito costero, obligados a una mentira colectiva para conseguir un médico que viva en la villa. Un hermoso film sobre la ética, el amor, y la dignidad del hombre. Y “Winter Sleep”, (Sueño de invierno). Una película turca, con paisajes deslumbrantes, y un viaje por el alma de sus personajes confinados por el clima hostil.

 

- ¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?

- Estoy escribiendo una novela, que se titula “El año de las Glicinas”, con la cual se completan las historias de “Malasangre” y “La hora del Lobo”. Estoy feliz de estar inmersa otra vez en la vida de Pilar, niña, mujer y ahora, en su madurez, cerrando esta trilogía de aprendizaje, de amor, de reparación.

 

 

Sus obras

 

Estos son los títulos publicados por Loza. Cada uno tiene un estilo definido, un universo propio, y una construcción narrativa precisa, delicada y conmovedora. 

La escritora adelanta que está trabajando en la tercera parte de la vida de Pilar, personaje que los lectores ya conocieron en "Malasangre" y "La hora del lobo". 

¡Novelas imperdibles! 

 

“Malasangre” (2002)

“El revés de las lágrimas” (2005)

“La hora del lobo” (2008)

“El oso de Karantania” (2011)

“Mariposas griegas” (2012)

“Adorado John” (2014)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Córdoba, Argentina